Juan Cabandié: “Éramos como un botín de guerra”

Juan Cabandié: “Éramos como un botín de guerra”

Es un viernes caluroso de octubre. Las calles céntricas atardecen transitadas por un sinfín de personas que en un instante fugaz desaparecen. A pocas cuadras se encuentra la Plaza de Mayo, principal puntapié de la vida histórica y política del país. A 35 años de un pasado no tan lejano están los que todavía esperan ser encontrados. Se trata de una generación entera de niños y bebés despojados de aquello que les era propio y otros ignoraron por completo: su identidad.

Juan Cabandié, el nieto recuperado Nº 77 , fue uno de ellos hasta que en el año 2004, a raíz de varias sospechas, se acercó a Abuelas de Plaza de Mayo para averiguar aquello que tanto ansiaba saber: ¿era o no hijo de desaparecidos?

Leer más

Por el estilo, de Caparrós

Por el estilo, de Caparrós

Me encanta este artículo de Martín Caparrós, publicado en el blog Pamplinas, del diario El País. Ningún periodista debería dejar de leerlo. Si bien cada uno tiene sus propias reglas a la hora de sentarse a escribir, de vez en cuando y sobre todo cuando se trabaja en equipo, vale la pena tener ciertos criterios unificados. En definitiva, como dice Caparrós, de nada sirve un texto periodístico si no está bien contado. Leer más

La música de las palabras

La música de las palabras

Por Haruki Murakami

Nunca tuve ninguna intención de convertirme en un novelista, al menos no hasta que cumplí 29. Esto es absolutamente cierto.

Leí mucho desde chico, y siempre me metí tanto en los mundos de las novelas que estaba leyendo que mentiría si dijera que nunca tuve ganas de escribir nada. Pero jamás creí que tuviera talento para escribir ficción. Leer más

Los 17 de cada mes

Los 17 de cada mes

Por Florencia Gagliardi | @mfgagliardi

Los 17 del mes son algo atípicos. Todos, sin pensarlo, me llevan a vos. Varias veces escuché decir que una vez que la muerte te sorprende, lo que subyace es el alma.

Y ese día lo entendí. Tengo la sensación de que hubiera sido ayer, pero el tiempo es demasiado fugaz. Era marzo de 2008 y el reloj marcaba las once de la noche cuando me llamaste de sorpresa.

Por algún motivo querías hablar conmigo. La urgencia me resultó extraña. Después de un rato me viniste a buscar y fuimos a tu casa. Ese día me contaste de los nódulos en el pecho. Al principio me asusté y me desesperé. Después apareció el miedo. Intenté retomar la calma y pensar en frío. ¿Qué era lo peor que podía pasar?

Según la Organización Mundial de la Salud «cáncer» es un término que designa un grupo de enfermedades que pueden afectar cualquier parte del organismo, también se habla de «tumores malignos». Cuando la enfermedad avanza las células enfermas se multiplican y se contagian otros órganos del cuerpo, lo que se conoce más bien como metástasis. Leer más

Fuiste mi primavera

Fuiste mi primavera

Imperdible crónica publicada en Anfibia. Si todavía no la leíste, no podés dejar de hacerlo. Es de esos textos dignos de leer hasta el final y hasta incluso, emocionarse.

***

Por Pablo Ramos

Entré a la que sería mi última internación estando en pareja, con la relación prácticamente destruida pero en pareja. Aunque ella me iba a abandonar antes de la segunda semana, después de visitarme solo una vez, de ayudar a sostenerle la lengua afuera de la boca a un viejo alcohólico que le terminó vomitando en los zapatos guiso del mediodía. No la culpé. Pero la verdad es que cuando, a la otra semana, no vino, supe que la cosa se me iba a poner difícil. Primero porque de tener a quien esperar yo hubiera podido medir el tiempo de domingo a domingo (de visita a visita de ella); y segundo porque si uno no tenía pareja, lo que exigían los médicos era no tener ninguna relación sexual durante la internación, o sea, durante al menos un año. El internado era mixto pero con las internas estaba prohibida todo tipo de relación, a tal punto que si pasaba uno de los dos tenía que irse. Y cuando después de tres o cuatro meses, te dejaban salir los domingos para pasarlos en familia, el tiempo no daba más que para una prostituta, y una prostituta, de eso doy fe, era el primer paso. El segundo era el vaso de whisky.

Leer más

Consejos para un joven que quiere ser cronista, por Alberto S. Ramos

Consejos para un joven que quiere ser cronista, por Alberto S. Ramos

Si no eres porfiado, olvídalo. Te dirán que no hay espacio, ni dinero, ni lectores. En vez de perder tiempo quejándote, pon el trasero en la silla como proponía Balzac. Y cuando empieces a trabajar escucha el consejo de Katherine Anne Porter: no te enredes en asuntos ajenos a tu vocación. A un narrador lo único que debe importarle es contar la historia.

Una historia buena y bien contada posiblemente le interesará a algún editor. Pero nadie te lo garantiza. En caso de que no la publiquen, al menos te quedará una crónica terminada. Guárdala como un tesoro: podría motivarte a hacer otra. Si dejas de escribir cuando los editores te cierran las puertas, tal vez mereces que te las cierren.

Aunque tengas un trabajo de tiempo completo en un periódico o manejes un camión de carga, debes escribir. Ninguna excusa es válida. Si solo atiendes los llamados del estómago, ¿para qué seguimos hablando?

Cree en los temas que te impulsen a escribir. Ya lo dijo Mailer: cuando un tema atrape tu atención no lo sometas a la duda.

Leer más