Experiencias

Sobre las vueltas y regresos

Por Florencia Gagliardi
 
Dice una de las tantas definiciones de diccionario que volver significa regresar al punto de partida. Que volver es cambiar una cosa en otra. Y ahora que estoy acá, pienso en que, después de más de un año de irme, volver es mucho más que regresar. Que volver a veces es un poco difícil de explicar. Porque se vuelve por muchas cosas, aunque sea sólo de visita. Se vuelve por querer, por amor y por necesidad. Se vuelve por costumbre, por nostalgia y también por deseo. Se vuelve porque, aunque a veces uno elige irse, uno nunca se va del todo y hay una parte de nosotros que se queda para siempre.

Volver a Buenos Aires, a la ciudad de toda la vida, volver a los amigos y a la familia, volver a la infancia, a las calles conocidas como de memoria, como si hubiesen estado ahí desde el inicio de todos los días. Y de repente los recuerdos acariciando el alma y de repente la emoción como si uno nunca se hubiese ido. Como si el ayer fuese sólo un paso atrás en el tiempo. Un despertar breve y fugaz.
 
El barrio de Flores. La casa embrujada de color ladrillo sobre la calle Culpina impregnada del perfume estival de noviembre y los jacarandás pintando con sus hojas las veredas de color violeta. El supermercado Coto, la plazoleta donde solíamos hamacarnos durante la niñez, cuando éramos libres del todo y no existían ni las pérdidas, ni los miedos, ni los fracasos o las derrotas.
 
 
La avenida Directorio, igual de transitada que hace miles de ayeres. La carnicería de Carlitos donde todavía se consiguen las mejores milanesas de pollo y los cortes para los asados de los domingos. Y a pesar del paso del tiempo, todo sigue igual, aunque por momentos todo parezca un poco distinto. Como si los años no hubiesen cambiado nada, aunque en el fondo las cosas cambien y algunos se queden y otros se vayan.
 
La mueblería de la esquina, la verdulería de paredes pasteles que mutó tantas veces de dueño, quien sabe si por las crisis de la Argentina o los cambios de la vida. La heladería Palmeiras, que todavía hoy, después de tantos años conserva su popularidad. La casa de la calle La Fuente, algo abandonada y con un dejo curioso de misterio. La escuela que en plena pandemia es puro silencio y vacío, sin los guardapolvos blancos y los gritos escolares. La pizzería de la avenida San Pedrito. El quiosco con banquitos en la vereda y las luces rojas sobre un cartel negro iluminando las noches húmedas. La ferretería que ya no está. La esquina del mecánico. Y entonces un abrir y cerrar de ojos.
 
También podés ver: Mudarse significa cambiar
 
Dicen, entre tantas cosas, que volver significa regresar al punto de partida. La casa de Flores ubicada sobre la calle Tandil. Las veredas de empedrado, los autos estacionados en fila, los vecinos que están y los que ya se fueron. Las personas especiales, como Marta, la mujer que estuvo siempre. El sonido intermitente del garaje de enfrente. La puerta blanca con la pintura algo descascarada. La entrada larga del pasillo con un escalón en el medio y la última puerta al fondo de la casa de toda la vida. Ahí donde siempre fuimos cinco y un día quedamos cuatro. Donde hubo celebraciones y momentos de felicidad, pero también de angustia y lágrimas. Ahí donde un día la niñez se convirtió en adolescencia y más tarde la adolescencia en adultez. Donde cambiamos tanto y nos fuimos convirtiendo en otros que abrazaban sueños como persiguiendo cometas.
 
Pienso en la segunda definición que dice que volver es cambiar una cosa en otra. Cambiar lo que algún día fuimos y ya no somos del todo. Regresar al punto de partida un poco más consolidados para mirar con ojos distintos. Regresar para resignificar algunas vivencias, atesorando recuerdos y reinterpretando otros. Porque se vuelve por muchas cosas, aunque sea a veces sólo por un ratito. Por deseo, por amor y por necesidad. También por costumbre, por nostalgia y por querer. Por voluntad. Se vuelve porque, aunque a veces uno elige irse, uno nunca se va del todo y una parte de nosotros se queda para siempre en los lugares que supimos habitar.

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mfgagliardi

Estudié la Licenciatura en Comunicación Periodística en la Universidad Católica Argentina. En tercer año de la carrera empecé una pasantía en el diario La Nación que me permitió conocer el mundo del periodismo gráfico por dentro y adquirir nuevas herramientas para la producción y edición de noticias en el sitio digital lanacion.com.ar.

A los 24 años ingresé como redactora y editora del portal económico iProfesional, donde realicé producciones de notas vinculadas a temas económicos y políticos. Allí trabajé durante un año y luego me convocaron como redactora digital del canal de televisión de noticias Telefe, donde me desempeñé desde el 2015 hasta marzo de 2020 como redactora en la página www.telefenoticias.com.ar.

En el 2016 hice una especialización en Periodismo Narrativo en la Fundación Tomás Eloy Martínez, a cargo de la cronista Leila Guerriero y en el 2018 participé como adjunta de cátedra de la materia "Técnicas de Redacción para Medios Digitales", en la Escuela de Comunicación ETER.

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