Hace cuatro años atrás la mamá de mi mejor amiga me regaló una planta enredadera de flores rosas. Por primera vez que vivía sola y no podía faltar una planta en mi balcón. Siempre había querido tener plantas, pero por cuestiones que ahora no vienen al caso, no lo había hecho en el viejo departamento donde había vivido. Era el año 2015 y recién mudada a Villa Urquiza, los padres de mi amiga me acompañaron a comprar algunas cosas que me faltaban para la casa y entre todas, apareció la enredadera de flores rosas como un obsequio. Mi primera planta y de las que más me iban a terminar enseñando. Se fue una primavera y un verano y la planta todavía daba sus flores. En el medio pasaron muchas cosas. Mudanzas, desamores, despedidas, risas y lágrimas. Personas que se fueron y otras que llegaron. Barrios nuevos. De Villa Urquiza a Flores, de Flores a Caballito y de Caballito, a San Isidro. Y así se fueron los 25, los 26, los 27 y llegaron los 28.

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