Los 17 de cada mes

Los 17 de cada mes

Por Florencia Gagliardi | @mfgagliardi

Los 17 del mes son algo atípicos. Todos, sin pensarlo, me llevan a vos. Varias veces escuché decir que una vez que la muerte te sorprende, lo que subyace es el alma.

Y ese día lo entendí. Tengo la sensación de que hubiera sido ayer, pero el tiempo es demasiado fugaz. Era marzo de 2008 y el reloj marcaba las once de la noche cuando me llamaste de sorpresa.

Por algún motivo querías hablar conmigo. La urgencia me resultó extraña. Después de un rato me viniste a buscar y fuimos a tu casa. Ese día me contaste de los nódulos en el pecho. Al principio me asusté y me desesperé. Después apareció el miedo. Intenté retomar la calma y pensar en frío. ¿Qué era lo peor que podía pasar?

Según la Organización Mundial de la Salud «cáncer» es un término que designa un grupo de enfermedades que pueden afectar cualquier parte del organismo, también se habla de «tumores malignos». Cuando la enfermedad avanza las células enfermas se multiplican y se contagian otros órganos del cuerpo, lo que se conoce más bien como metástasis. Leer más

Fuiste mi primavera

Fuiste mi primavera

Imperdible crónica publicada en Anfibia. Si todavía no la leíste, no podés dejar de hacerlo. Es de esos textos dignos de leer hasta el final y hasta incluso, emocionarse.

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Por Pablo Ramos

Entré a la que sería mi última internación estando en pareja, con la relación prácticamente destruida pero en pareja. Aunque ella me iba a abandonar antes de la segunda semana, después de visitarme solo una vez, de ayudar a sostenerle la lengua afuera de la boca a un viejo alcohólico que le terminó vomitando en los zapatos guiso del mediodía. No la culpé. Pero la verdad es que cuando, a la otra semana, no vino, supe que la cosa se me iba a poner difícil. Primero porque de tener a quien esperar yo hubiera podido medir el tiempo de domingo a domingo (de visita a visita de ella); y segundo porque si uno no tenía pareja, lo que exigían los médicos era no tener ninguna relación sexual durante la internación, o sea, durante al menos un año. El internado era mixto pero con las internas estaba prohibida todo tipo de relación, a tal punto que si pasaba uno de los dos tenía que irse. Y cuando después de tres o cuatro meses, te dejaban salir los domingos para pasarlos en familia, el tiempo no daba más que para una prostituta, y una prostituta, de eso doy fe, era el primer paso. El segundo era el vaso de whisky.

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