Nos merecíamos la calma y la dulzura de un abrazo. 
El amor en forma de caricias. 
Las oportunidades convertidas en risas.

Nos merecíamos soltar y dejar ir.
Cerrar los ojos y no volver atrás.
Perder los miedos y despegar.

Nos merecíamos una mañana cualquiera,
Escuchar el arrullar de los pájaros,
El sonido de los árboles.

Ver la puesta de un amanecer,
Y también de un atardecer,
Y sentir la inmensidad de la existencia.

Nos merecíamos entender que al fin y al cabo,
Todas son experiencias,
Las buenas y las malas.
Que nos enseñan algo.
Y que de eso se trata vivir.

Por eso,
Agradecer y no pedir más.
No necesitar más.
No querer más.
Simplemente dejar que las cosas sucedan.

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