helaQué dicen los sueños. Qué significan. Son las 6.29. La batería del teléfono marca cien por ciento y no puedo dormir. Escucho el motor de un auto, el ruido del aire acondicionado y nada más. Agarro el celular y escribo. Tengo los ojos medios entreabiertos. Pienso en el sueño. Lo último que me acuerdo es de una heladería. Estoy en un local con parque en el que atienden asiáticos. Creo que son chinos. Hay unos asientos blancos de madera que interfieren el paso de la entrada. Hay señoras grandes. Todas grandes que quieren avanzar y los bancos se lo impiden. Les tiendo la mano para que pasen sin caer. Tengo miedo de que se caigan. Segundos después los dueños del local corren los bancos y los repliegan. De un momento a otro todo lo lindo y nuevo desaparece. Las luces no funcionan y ya no hay gente. La heladería está abandonada.

Abro una puerta y en el piso veo cucarachas. Escucho el zumbido de las moscas. Me quiero escapar pero sigo dormida. Dicen que los sueños duran tres minutos pero a veces parecen eternos. Ahora ya no estoy en la heladería. Viajo a Madrid, estoy en una montaña de acantilados. En el agua no hay agua. Solo nieve y la inmensidad del océano entre rocas. No siento miedo, estoy ahí, en la nieve, adentro del mar. Hay otras tres personas que no conozco y alguien pregunta si tengo pasaporte y yo digo que sí, que tengo todo al día, en regla. De nuevo vuelvo a las moscas, escucho el chirrido molesto y siento un escalofrío. Después me despierto y miro el reloj. Son las 6.29 y pienso que por suerte ya no estoy ahí, en el local abandonado entre las moscas y cucarachas. Y siento alivio de no estarlo. Me dan miedo los bichos voladores. Todavía con los ojos medio entreabiertos a punto de volver a dormir pienso en qué dicen los sueños. Qué extraño significado tendrán.

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