Por Florencia Gagliardi | @mfgagliardi

Decir adiós no es fácil. Requiere, ante todo, coraje. Pero también decisión. Es la aceptación de que algo ya no está, de que algo se fue. Es inflar el pecho, contener la respiración y avanzar con la mirada hacia adelante, nunca hacia atrás. Decir adiós es algo humano. Es entender que la vida no es estática. Que la vida sigue, se mueve y cambia. A veces más rápido de lo que pensamos.

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